jueves, 3 de mayo de 2012

Silencioso amor

Bueno, las historias de amor siempre nos parecen cursis, repetidas y muy rebuscadas, pero cuando te toca vivirlas en lo personal, ahí te das cuenta que no existe tal cosa como historias repetidas, que cada una es un cuento aparte, y que cada uno reacciona de maneras variadas en un amplio espectro de sentimientos encontrados.
De eso nos habla mi querido amigo y poeta de variados tópicos, Mauro Bertrán, que en el momento que supo padecer una situación en la que no precisamente se sentía "enamorado", encontró la fuente del desahogo en la sagrada escritura.Les paso un poema de su propiedad, que nos muestra y nos hace sentir ese choque de emociones que se producen en este tipo de situaciones. Sin mas habladuría, tengo el agrado de presentarles:




Silencioso amor

Te miro,
me miras.
Así, amor
nos amamos.

Así sin saber

desde exactamente
cuando.

Así sin saber por qué

estamos en esta esfera
brillante...

Esta pequeña burbuja

que nos refleja
arriba, abajo,
a los costados
y por detrás...

Nuestro propio hogar

que nos muestra lo que somos,
en diversas versiones...

Como si se planteara

eterno,
la rutina
cayendo como agua
en invierno
fría y en grandes cantidades...

Hay burbuja!

aterras nuestra idea de futuro
estremeces los corazones
que se enlentecen
a sangre asustada
que atina a no querer salir!

Mirándonos

casi sin descansar,
horrorizados por igual
ante la idea de derrumbe,
nerviosos se nos ve....

Como si de pronto

el amor
quedara atrás
olvidado bajo la cama
oliendo a polvo
agarrando humedad
y luego
desapareciendo...

Lluvia,

gotas de días rutinarios
caen y brillan en las
oblicuas cortinas transparentes
que mas que espejos
son profetas
sin más que decir...

Las paredes mojadas

húmedas, empañadas
como dos cascadas
y el vapor del agua
en las rocas ya verdes,
se derriten...

Me sentí erosionado...

el viento
que poco a poco
despedazaba
partes de mi
y las llevaba
tan lejos
que ni las aves
podían seguirlas...

Me sentí

por el agua superado
inclusive
ya no era la marca de tus dientes
la que hacia arder mis labios,
si no el golpe incesante
de la sal contra mi boca...

¡Amor!

Se con certeza que fuimos,
fuimos uno.
Pero ahora…
Pienso que somos
arena molesta
en los pies del recuerdo...


Mauro Bertrán
Marzo 2011




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