viernes, 29 de junio de 2012

Felpudo el panda


El hombre es un animal, eso lo defiende mucha gente, mucha, lo que no saben es que los pandas también son animales.
Son los incomprendidos del reino animal, les gusta jugar al basket y estudiar a Karl Popper, así como escuchar Eminem en los ratos que no están trabajando para Sony.
Comen bambú y son hermosos, pero si manejaran un hacha lo serian más, pues  hay uno que si lo hace.
Felpudo era un panda de china, uno cualquiera, uno mas de los tan pocos que quedan debido a la caza furtiva. Era alto, gordo y lindo, atributos clásicos de un oso con  garras afiladas capaces de desgarrar carne humana en un zas! De lunes a viernes claro, los fines de semana trabajaba para el gobierno chino de infiltrado en la URSS, (no, no desapareció, eso es lo que quieren que crean) y durante sus ratos libres mataba zombies nazis a sueldo contratado por la C.I.A..
Su infancia fue dura y horrible, como una banana con sal. Entrenado en secreto por el gobierno de Mao y militando en las divisiones inferiores del Inter de Milán, no tuvo tiempo para las cosas básicas en la vida de todo niño: un abrazo, una caricia, una ternura, un litro de leche, amor.
A los 14 años se muda con su padre (cuyo nombre no trasciende en su autobiografía “la caída del reino simeroto, un ancla en la chimenea del poder”) para retomar sus estudios de catador de aceites para autos. Este tramo fue determinante en el resto de su vida, ya que a los pocos meses de haberse mudado su padre se despide de él y se une al circo ambulante, donde toma el papel de “el increíble intoxipanda” el cual consistía de ingerir 15 cucharadas de cianuro y recitar un poema de Nelson Mandela. Lógicamente murió en su primer acto.
Felpudo se vio abrumado por la muerte de su padre y por la hipoteca gigante que le dejó, lo que tuvo como resultado la venta de un pulmón y media rodilla para poder pagar al gobierno.
A los 23 años se muda con su primera esposa Marinina Loreira, a las sierras de Yucatán en florida del norte. La carga horaria excesiva que le exigía el gobierno en sus misiones y el bajo sueldo que le proporcionaba el ministerio de defensa de los EEUU , provocaron que la relacione entre ellos se volviera mas frágil y tensa, con peleas constantes, 4 denuncias de violencia domestica y una carta documento.
Los incesantes problemas provocaron no solo que Marinina lo dejara, sino que le dejara sífilis de regalo.
A la avanzada edad de 50 años, y tras haber pasado por 9 matrimonios y 16 años de cárcel por hurto de 11 kilos de cinta adhesiva, Felpudo contrajo hermiononitis severa, una enfermedad crónica que tiene como resultado la contracción involuntaria de los miembros del cuerpo.
7 años de continua batalla con esta última ocasionaron que a sus 57 años, Felpudo muriera al afeitarse la garganta con un machete en su novena expedición a Mordor.
La vida de Felpudo transcurrió en una desgracia constante desde el día en se comió a su hermano gemelo en el útero de su madre, hasta el patético momento de su muerte. Eso no quita los grandes logros de uno de los últimos pandas bisexuales de china, tales como el desarrollo de una vacuna contra ser pelirrojo, una colección de 9 tomos sobre la importancia de pelar las manzanas de izquierda a derecha, y un segundo puesto en el absurdo ranking de la prestigiosa IFFHS “el TOP 100 de las muertes mas estúpidas”.


No se pierdan la próxima entrega de otro fascinante artículo de “pierda el tiempo en Internet”, la revista que le asegura que los 5 minutos que tarda en leer esto, nunca serán devueltos.
La próxima semana, vida y obra de “Eduardo, el caracol filántropo, que cambio su caparazón por cocaína, y le vendieron pan rayado, porque es un caracol”.

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